Joyería artesanal.

Hay joyas que simplemente se llevan. Y hay otras que cuentan algo de quien las lleva.

Rosita

Ruth, joyera de Rosita Joies, con el delantal del taller
Foto: Mario Galindo Arévalo · TO A-FAD 2025

Sobre mí

Soy Ruth, y soy joyera

De pequeña ya era hábil con las manos y me fascinaba la idea de hacerme mis propias joyas. Me formé como joyera en la Escola Llotja de Barcelona y, tras unos años trabajando en el sector, sentí la necesidad de volver a crear a mi manera. Así nació Rosita Joies.

Me gustan las formas sencillas, las piezas que se pueden llevar cada día y las pequeñas imperfecciones que cuentan que detrás de una joya hay unas manos. Y, sobre todo, crear para personas concretas.

Cada pieza pasa por mis manos: desde la primera idea hasta los últimos acabados. Hago colecciones propias, piezas personalizadas y encargos especiales, porque una joya también puede nacer de un recuerdo, de una persona, de un lugar o simplemente de una idea que alguien tiene en mente y quiere convertir en metal.

Carnet de Artesana Profesional de la Generalitat de Catalunya (CCAM), n.º 16.388

Porque hacer joyas no es solo trabajar el metal.

En Rosita creemos que hacer joyas también implica cuidar todo lo que hay detrás de cada pieza.

Producimos principalmente bajo pedido y en pequeñas cantidades, para evitar generar stock innecesario.

Nos importa qué compramos, con quién trabajamos y cómo lo manipulamos. Apostamos por materiales de calidad, proveedores y colaboradores de proximidad y procesos que nos permitan hacer piezas auténticas desde la honestidad y la transparencia.

Combinamos el oficio y las técnicas tradicionales de joyería con las nuevas tecnologías cuando el diseño lo necesita, manteniendo siempre presente la parte artesanal y el valor de hacer las cosas con las manos.

No buscamos hacerlo todo perfecto, pero sí ser cada día más responsables y respetuosos con los recursos que utilizamos y con el entorno que nos rodea.

Rosita, la abuela de Ruth, sentada en una terraza
La abuela Rosita

El origen de Rosita

Rosita es mi abuela: una mujer valiente que fue el motor de nuestra familia y que, sin saberlo, acabaría inspirando el nombre y la esencia de este proyecto. Crecí bajo el mismo techo que ella, y conservo su sensibilidad, su paciencia y la importancia de hacer las cosas con cariño.

La recuerdo en la cocina, dejando que las ollas hicieran su xup-xup, a fuego lento y sin prisas. Hacer una joya se le parece: tiempo, manos y dedicación. Por eso, cuando aposté de verdad por mi proyecto, el nombre nunca fue una duda: tenía que llamarse Rosita.

Joyas honestas, nacidas de historias reales.

¿Nos conocemos?

Escríbeme y te cuento lo que quieras saber: materiales, plazos, cómo trabajo. El taller está en Esparreguera y puedes recoger tu pieza en mano.

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